Emoti Con

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La dirección elegida para la rutina, junto con el uso de la comunicación no verbal puede hacer que la observación de la falla sea pan comido. Este tipo de situación me recuerda a una frase maravillosa:

“La gente no trata de demostrar sus sentimientos; tratan de ocultarlos.”

¿Saben quién dijo eso? Robert De Niro. Esto explica de manera tan fácil el por qué las performances de fallas planeadas son más falsas que moneda de 20 euros. Preferimos explicar de una manera pobre nuestra falla en vez de dejar que se den cuenta por ellos mismos. Simplemente no se ve bien cuando alguien aparece y dice “Oooops, mírenme, he metido la pata. ¿Qué puedo hacer ahora?”; probablemente porque ninguno de nosotros usa este recurso en la vida normal. Sólo para aclarar, no estoy sugiriendo ser demasiado sutil ya que eso causaría que la mayoría de la gente no capte la situación, sino que lo que sugiero simplemente es que se enfoquen las cosas de manera diferente.

Veamos este ejemplo:

El mago tiene una carta elegida, firmada y perdida en el mazo. Luego dice: “Miren cómo encuentro su carta mágicamente” y, triunfalmente, muestra una carta, el dos de picas; se le informa que se ha equivocado. Luego de una breve pausa de trepidación proclama: “¡Ay, lo sabía! Esto es lo que se conoce como una carta indicadora, indica que deberíamos ver a la siguiente carta en el mazo”. La siguiente carta es el 9 de diamantes, que tampoco es la carta elegida. Luego de una breve pausa, él continúa “No… esto es perfecto, el nueve de diamantes es también un indicador, indica que se debe combinar con la primera carta indicadora, el dos de picas, y los dos revelarán la carta.

Veamos, dos más nueve es once, y picas mas diamantes es picamantes, ¡Ud. tiene el 11 de picamantes!” Esto es recibido con reprobación mientras que el espectador niega su exactitud. El mago dice: “¿Está seguro? Porque yo sí estoy seguro que es el 11 de picamantes”. Entonces esparce el mazo en la mesa para mostrar una carta en blanco con la inscripción “11 de picamantes” y en el reverso la carta firmada.

En esta pequeña rutina, el mago nunca admite la derrota y con todos los intentos fallidos la audiencia cree que está errando. Es muy obvio que el mago está intentando salir del pozo pero, como dice De Niro, “está tratando de ocultarlo”. Del precedente ejemplo, se deja traslucir que no sólo la emoción de la rutina cambia sino que las posibilidades de variación del desenlace también. Esa serie de eventos nunca encajarían con un mago “avergonzado”. Y este es sólo un breve ejemplo. Estudia qué más puedes hacer desde un acercamiento más asertivo, y luego prueba otras emociones como las que ya he mencionado. Por ejemplo, hay dos rutinas que disfruto mucho cuando las hago porque ante el fallo actúo con ira. Como seres humanos, es raro sentir sólo una emoción a la vez, así que los llamo a combinar dos o más en cada rutina. Seguramente es más difícil pero entonces, de nuevo, no hay que gastar todos los centavos en un solo lugar.

Tyler Wilson (tywilson@shaw.ca)

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