Artículo ganador del Primer premio Concurso Arcane

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Abrió en abanico la baraja de cartas, de manera que todos los números quedaron
mirando el tapete rojo que había adquirido especialmente para esa actuación.

Lentamente, como si tuviera que contar cada uno de sus pasos para sentirse
completamente seguro, se acercó a una de las presentes y la invitó a tomar
asiento frente suyo. Siguiendo las indicaciones del mago, escogió al azar,
entre todas las cartas vueltas, el 4 de tréboles y, sin que éste pudiera
verla, la sostuvo bien alta para que todos los asistentes pudieran contemplarla
y guardarla en su memoria.

Desde bien pequeño se sintió fuertemente atraído por el mundo de la magia.
Parecía como que le llamara por su nombre y apellidos en cada truco o en todas
y cada una de las cartas adivinadas bajo su intrigante mirada.

Al principio sólo se dedicaba a oír aquella suave voz que le llamaba constantemente;
después se paró a escuchar… Y se adentró poco a poco, como quien acercando
el pie al agua y descubriendo que está helada, al final se decide a saltar.

Así es como tres viejos magos provinentes del Oriente le abrieron la puerta
hacia un mundo completamente nuevo, desconocido, mágico. Empezó como debería
ser siempre, por el principio, mediante trucos sencillos con los que poco a
poco, sorprendía a familiares, impresionaba a amigos y saqueaba sonrisas a las
jovenzuelas.

Aquello le llevó a empezar a ser popular e incluso corrían rumores que,
gracias a la magia, había conquistado mujeres anteriormente inalcanzables y
que, cada noche que salía, se le podía ver con una mujer diferente.

En realidad, nadie sabía hasta qué punto los rumores eran ciertos, aunque toda
muchacha del lugar, fantaseaba con tenerle cerca por algo más de una noche.

Sus amigos, sin embargo, intentaban que fuera su maestro, pues todos querían
llegar a semejarse a él. Pero no se dejó ofuscar por las preferencias
condicionadas por la amistad, sino que, fríamente, seleccionó a unos pocos que
consideró que podían tener talento.

Esos pocos afortunados, llegaron a poder
absorber conocimiento en cada una de las clases que impartía; eso sí, a
cambio de un alto precio, o eso juraban sus alumnos.
Con el tiempo, sin embargo, descubrió que la vida, al igual que una baraja de
póker, ofrece algo más que diamantes y corazones…

Con voz grave anunció con asombro de los presentes que la carta escogida, era
de palo negro. La muchacha, levantó la ceja izquierda, observándole con
incredulidad y apretando el 4 de tréboles contra el pecho, para asegurarse que
no pudiera verla.

Cuando uno se adentra en un terreno que le es completamente desconocido y
permanece una temporada larga, por norma general, tiende a pensar que le ha dado
tiempo a escrudiñar todos los rincones posibles; tiende a sentirse propietario
de la zona; tiende a olvidar las horas que pasó admirando el lugar antes de
decidir adentrarse, a olvidar que está en un terreno aún desconocido.

Y eso es lo que le pasó al mago. Se relajó, demasiado confiado, y la magia le pilló
desprevenido y con el mismo golpe seco con el que había juntado todas las
cartas antes de guardarlas en su cajita, él solo, él mismo, se hundió y sin
saber cómo se encontró en el fondo de aquél pozo que parecía no tener
límites. Se encontró desesperanzado, sin saber cómo salir de allí.

Se acabó dando cuenta de que lo que cuando era un crío le había alentado a
luchar por lo que quería, aquello que le gritaba para que regalara magia…

todo, todo había desaparecido sin dejar rastro. Ya no creía en la magia, ya no
quería seguir luchando como ya lo había hecho… tan sólo se limitaba a
repetir mecánicamente todo lo que había aprendido en esos largos años de
ensayo. Había pasado a ser uno más del montón. Ahora ya no hacía magia,
sólo eran simples trucos aprendidos.

Porque le faltaba esa chispa, ese fuego
contenido en el pecho… ni tan siquiera había huella de la ilusión que tuvo
en su día.

No se molestó en hacer demasiado, tampoco. Estaba cansado de tener que
esforzarse por lo que quería. Se sentó a jugar con las cartas, anhelando que
la suerte decidiera darle una nueva oportunidad y le acercara a soñar de nuevo
en hacer de la magia su profesión…

Levantó la vista del tapete. Por primera vez en mucho tiempo, se fijó en algo
más que el conjunto de cartas disperso por la mesa. Descubrió lo que hasta
entonces había permanecido en segundo plano, desapercibido porque él había
decidido ignorar: el brillo de los ojos de aquél niño, la media sonrisa
dibujada en la cara de la señora aquélla, del rítmico golpeteo de los dedos
de aquel abuelo…

-Buena decisión, señorita. Dicen que los tréboles llaman a la buena suerte y,
de hecho, puedo asegurar la certeza de esa afirmación.
Ella se limitó a sonreír, moviendo la cabeza de lado a lado, sin acabar de
creer, escapándosele una risita nerviosa.

Y la suerte le vino en forma de mujer. A decir verdad, ella siempre había
estado para él, dispuesta a estar a su lado, sólo que el mago no había
prestado demasiada atención. Pero una vez la encontró supo que nunca más iba
a ser el mismo que había sido hasta el momento. Descubrió, gracias a ella, que
ya no tenía sentido seguir haciendo trucos de magia que ya nadie apreciaba; no
tenía sentido si no se descubría a sí mismo como un simple mensajero de la
magia, un discípulo de la ilusión que no se limita a crear magia, sino que
desencadena que cada uno de los espectadores poquito a poco, a medida que avanza
el truco, vaya añadiendo los ingredientes de la magia: la ilusión en la
sonrisa, la inquietud tamborileando sobre la mesa, el brillar de los ojos, el
creer en lo imposible. Y de esta manera, aprendió a creer en sí mismo para
conseguir que los demás creyeran en él.

Y cada vez necesitaba pasar más tiempo con ella, aprendiendo de sus lecciones,
practicando nuevos trucos de magia, creciendo como persona. Se refugiaba en ella
del mismo modo que antes se había refugiado en la magia, y eso fue lo que
permitió que después llegara a dominar el mundo del espectáculo, pues cuando
sientes necesidad de refugiarte en algo o en alguien, eso mismo lo sitúas en
niveles iguales o superiores al tuyo, lo que te impide llegar a controlarlo.

Pidió a la jovencita la carta, que seguía escondiéndola de la mirada del
mago. La chica la colocó donde ella quiso en la baraja y removió. Después de
ella removió, incrédulo, el amo del bar, el mismo donde ahora haría
espectáculos de magia cada semana.

Después, la señora del carro de la compra
y el abuelo de la radio. Y cuando ya nadie dudaba que la carta se había perdido
entre las otras 47, el mago volvió al inicio del juego y abrió en abanico la
baraja de cartas, de manera que todos los números quedaron mirando el mismo
tapete rojo que había adquirido especialmente para esa actuación.
Sólo que esa vez, algo había cambiado. El dorso de la carta que todo el mundo
miraba ya no era azul, ahora era rojo, de manera que se confundía con el rojo
del tapete.

Todo el mundo contenía la respiración, a excepción del mago, que tenía tan
sólo un pensamiento bailando en su cabeza; tenía que agradecerle a ella, de
alguna manera, toda la ayuda que le había brindado ese último tiempo. Y sabía
como hacerlo: iba a hacerla participar en el primer truco de su primera
actuación, y así, él podría disfrutar de la expresión de sorpresa que se
iba a dibujar en su cara. Suavemente, volvió la carta y, sonriendo, mostró el
4 de tréboles. Todo el mundo aplaudió.

Pero el espectáculo aún no había terminado. Le temblaban las manos de
emoción. Muy lentamente, pasó la mano por encima del cuatro. Y antes de que
pudiera acabar de descubrir la carta, ya no era más un cuatro. Pasó a ser una
carta nueva, una diferente, pasó a ser ella: su reina de corazones.

Felicidades Carmen, enviame luego un email para pasarme tus datos y te enviemos el premio.
PD1.El artículo que había sido seleccionado ganador anteriormente ha sido descalificado por no cumplir las normas del concurso en lo referente a la copia total o parcial de articulos ya publicados en internet. Muchas gracias a Peter por notificarnoslo.

PD. En estos días anunciaremos los ganadores del segundo y tercer premio, Muchas gracias a todos los que enviaron artículos ( los iremos publicando a lo largo de este mes)

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7 Comments

  1. Pandosky

    25 febrero, 2010 at 9:55 pm

    Exelente redaccion, te atrapa en la historia! me gusto!!

  2. carmen

    22 febrero, 2010 at 7:21 pm

    Gracias a todos!!! :D
    Los comentarios son mejor que cualquier premio ^^

  3. kiko

    17 febrero, 2010 at 9:51 pm

    Vaya Carmen, engancha!!!. de verdad muy diferente, me ha encantado. Felicidades.

    Un saludo!

  4. David Navares

    12 febrero, 2010 at 6:26 pm

    Waauuu!!! Felicidades! te lo has merecido Carmen. Un saludo

  5. Bismar Gutiérrez

    12 febrero, 2010 at 3:47 am

    hoooooo, super bien , muy creativa y fantastica a la vez , gracias Carmen por remontarme a la Ilusión

  6. Matias

    12 febrero, 2010 at 2:07 am

    Excelente, me atrapo muchisimo, felicitaciones a la ganadora!

  7. Peter

    10 febrero, 2010 at 7:00 pm

    Muy bonita redacción, felicidades a la ganadora. Y gracias a -Blog de magia- por organizar este tipo de Concursos.

    Saludos!!

    .Peter

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