Aproximación “esencialista” al estudio de un objeto – Parte 2.

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- 2. Caras: símbolo asignado a cada opción. Por lo común, se trata de puntos, que a su vez simbolizan convencionalmente distintos números (contando los puntos ), del 1 al 6 si la forma es hexaédrica o cúbica. De igual modo, hay infinitas posibilidades de asignación simbólica: caben números, cartas (dados de póker), dibujos, etc. Al igual que en el caso de la forma, las caras han de ser tales que:
- Posibiliten el azar: por lo tanto, distintas unas de otras. Sin embargo, cabe la posibilidad de asignar un mismo número (o símbolo) a más de una cara del dado. Por ejemplo, se consigue un sustitutivo del dado de tres caras si se asigna el valor x a las caras 1 y 2 de un dado cúbico; el valor y a las caras 3 y 4; z a las caras 5 y 6. El azar puro sólo se consigue si cada cara está representada el mismo número de veces –de hecho, los dados trucados (para juego) conocidos como tops and bottoms (también tops, T’s, horses, mis-spots o evens) son aquéllos que no contienen el número correcto de puntos, decantando así la posibilidad a favor del número(s) representado(s) en más de una cara.

- 3. Movimiento: El dado se concibe para ser lanzado. El azar tan solo se consigue arrojando el dado –previa sacudida opcional-, a diferencia de otros objetos que persiguen el mismo fin (así, las cartas propician el azar por medio de una mezcla, corte, elección; el dado, sólo previo lanzamiento). El movimiento es, pues, el tercero de los elementos esenciales. Surge de la mano o del cubilete. La forma y las caras –arriba discutidas- permiten que tal movimiento sea “azaroso”. Este arrojar un dado provoca:
– Una forma de rodar característica, nerviosa y “repiqueteante”, de trayectoria impredecible (casi browniana).
– Una detención o freno, propiciado por la forma poliédrica, sobre una de sus caras.

Forma, caras y movimiento están íntimamente relacionados entre sí y se conciben para lograr el cuarto de los elementos :

- 4. Azar: es el fin último del dado, para el que se le dota de forma, caras y se le imprime movimiento. Dada la perfección inherente al objeto, el resultado es un azar puro, frío, matemático, perfecto, plenamente independiente de la voluntad humana (con la salvedad de la mano que lanza el dado o agita el cubilete, y la que lo fabrica -dados trucados-).

Paradójicamente, el azar es un componente poco utilizado en la práctica de la magia con dados, al menos como elemento mágico en sí mismo. Por lo general, según evidencia la literatura mágica, se utiliza el azar como medio para lograr un resultado casual y objetivo (un número, en la mayoría de los casos), pero no como integrante del efecto mágico (un ejemplo sería un efecto similar a la “Coincidencia Total” con dados). Volveré sobre esto más adelante.

Al margen de estos cuatro elementos principales o esenciales, es evidente que el dado –como cualquier objeto- posee otras características secundarias o accidentes que le son propios, si bien no lo delimitan frente al resto de objetos: tamaño, color, sonido, material, peso, etc. Su interés mágico es innegable. La mayor parte de efectos de la magia con dados tienen como protagonista a alguno de estos atributos.

Es por ello que, a mi modo de ver, este tipo de efectos mayoritarios que se valen del color, tamaño y otros elementos accidentales (disminuciones, cargas finales, cambios de color, viajes) no constituyen una aportación “esencial” de los dados a la magia. Puesto que el hecho mágico afecta principalmente a elementos accidentales, dichos efectos pueden llevarse a cabo con otros objetos distintos a los dados. Por ello, la aportación “esencialista” de los dados a la magia habrá de derivarse de los cuatro elementos antes citados y no de las características secundarias.

Quede claro que no pretendo juzgar valorativamente o establecer una escala de calidad (no son “mejores” unos juegos que otros), sino simplemente derivar racionalmente –con las limitaciones que ello conlleva- una conclusión (aportación esencial de los dados a la magia) de una premisa (elementos esenciales de los dados). Es más, nadie duda que, por poner un ejemplo, el Dai Vernon’s Climax for a Dice Routine representa una de las expresiones más perfectas y eficaces de la magia con dados. Sin embargo, tampoco puede dudarse que el mismo juego puede realizarse con monedas, imperdibles o higos.

Esto nos lleva a plantear otra pregunta que no puedo responder (porque la respuesta ha de estar avalada por la práctica): tomando como referencia un juego de los clasificados como “no-esenciales”, que puede realizarse con diversos objetos, ¿el público aprecia diferencia entre su ejecución con dados o su ejecución con monedas? Respuesta de Perogrullo: sí, el público advierte diferencia; no tiene más que identificar los objetos. Pero, a un nivel más profundo, ¿el efecto del juego se ve realzado –o rebajado- al realizarlo con dados? ¿Hay algo en los dados –consciente o inconsciente- que provoque un Vernon’s Climax for a Dice Routine de efecto, belleza o impacto superiores a un Vernon’s Climax for a Coins Routine, o es indiferente la utilización de unos u otros? ¿La potencia y belleza de la rutina se deben tan solo a la magnífica construcción de Vernon, a las posibilidades meramente técnicas de la manipulación de los dados –más o menos reproducibles con otros objetos-, a la aptitud del mago para ejecutarla con maestría y personalidad, o cabe alguna razón más profunda e intrínseca –esencial quizás, o simbólica- que recomiende el empleo de los dados frente a otros accesorios? ¿Hay un atractivo especial en el dado, derivado de su empaque y perfección inherentes de que hablábamos? ¿Son éstos fuente de belleza? Y, en el otro extremo, si la respuesta es afirmativa, ¿quiere ello decir que son mejores, en todo caso, los efectos de transposición o transformación de dados que los de monedas? ¿Cuándo sí y cuándo no? Es evidente que un “sí” o un “no” sería una respuesta demasiado simplista.

Quizás esta respuesta sea lo que lleve a Marlo a afirmar de forma ambigua que si bien el juego anterior [asamblea de dados bajo sombrero] se ha realizado en muchas ocasiones con distintos objetos, creemos que el empleo de los dados le da ese “toque adulto” tan necesario en la magia contemporánea, o: …este efecto [transposición] se ha hecho muchas veces con monedas, pero, en nuestra opinión, te agradará mucho más con dados. Resulta más vistoso, ya que los dados pueden rodar de la mano a la mesa, donde se separan y son visibles, o bien: …veamos primero algún que otro efecto antiguo que adopta una nueva luz al hacerse con dados . ¿Dónde reside esa misteriosa nueva luz?

Este artículo continúa aquí.

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